LA VOCACIÓN
Por Julia Merodio
Tan sólo han pasado unos días desde que celebrábamos la Navidad y la liturgia, después de adentrarnos en el Jordán nos sitúa ante la llamada que Dios nos hace, a ser profetas en medio de este mundo plural y alejado de su creador, que vive un momento de crisis profunda tanto económica, como de valores morales.
LA VOCACIÓN
Ante esta perspectiva, en la que nos movemos, la iglesia busca testigos fieles, mensajeros de la Buena Noticia del evangelio, que lleven la Palabra y el servicio a cualquier rincón del mundo, donde les toque vivir.
Pero como todo el que ha sido llamado, no es él el que busca la Palabra, sino que es la Palabra la que lo busca a él, dando comienzo en su interior a la grandeza de la vocación.
Toda vocación se basa, en la manera que cada uno elige de cómo vivir su vida, como percibirla, como alcanzarla y como ordenarla hacia un servicio a los demás
Sin embargo, el origen de toda vocación radica en una llamada, una demanda que no nace de la persona, sino que la recibe y la acepta desde su libertad más plena.
Por eso la vocación exige, ese proyecto de vida, elaborado en base a unas experiencias confrontadas con un sistema coherente de valores, que den sentido y dirección a la existencia.





17ª marcha: Subida al Cancho Gordo (1564 m), Sierra de la Cabrera
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